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Los pueblos más bonitos de Tenerife: 10 lugares que merece la pena visitar

Tenerife no se descubre únicamente en sus playas o en el Parque Nacional del Teide. Buena parte de la identidad de la isla permanece en sus cascos históricos, caseríos de montaña y localidades costeras: plazas donde todavía se conversa a la sombra, casas con balcones de madera, antiguos caminos y pequeños restaurantes de cocina canaria.

Esta selección reúne diez de los pueblos y localidades más bonitos de Tenerife. Algunos, como Garachico y La Orotava, destacan por su patrimonio; otros, como Masca y Taganana, por el paisaje. Candelaria aporta historia religiosa, mientras que El Médano ofrece un ambiente marinero y deportivo. La mayoría puede visitarse durante todo el año, aunque conviene comprobar el tiempo y las condiciones de los senderos antes de dirigirse a Teno, Anaga o las zonas altas.

1. Garachico: historia, lava y piscinas naturales

Garachico fue el principal puerto comercial de Tenerife hasta que la erupción del volcán de Trevejos, en 1706, sepultó buena parte de sus instalaciones. El pueblo renació alrededor de la lava y actualmente conserva uno de los conjuntos históricos más atractivos de la isla.

Panorámica del casco urbano y la costa de Garachico con el Roque de Garachico en el océano

El paseo puede comenzar en la plaza de la Libertad y continuar por la iglesia de Santa Ana, el antiguo convento de San Francisco y el castillo de San Miguel. Frente a este último se encuentran las piscinas naturales de El Caletón, cuyo acceso es gratuito. Solo se debe entrar al agua cuando el estado del mar lo permita.

Para comer, los restaurantes del casco y de la avenida marítima ofrecen pescados, arroces y cocina canaria. Un almuerzo suele costar aproximadamente 18–35 euros por persona. El aparcamiento se llena con rapidez los fines de semana, por lo que resulta aconsejable llegar antes de las 10:30.

2. La Orotava: balcones y jardines sobre el valle

La Orotava es la mejor elección para quienes buscan arquitectura tradicional. Sus calles en pendiente reúnen palacios, iglesias, patios interiores y casas señoriales. Entre los lugares imprescindibles están la iglesia de Nuestra Señora de la Concepción, los Jardines Victoria y el entorno del Ayuntamiento.

Casa de los Balcones

La visita más conocida es la Casa de los Balcones, una vivienda histórica con patio, balcones de tea, objetos domésticos y muestras de artesanía. Se encuentra en calle San Francisco, 3, 38300 La Orotava. Teléfono: +34 922 33 06 29. Más información y entradas en casa-balcones.com.

La entrada acostumbra a situarse alrededor de 6–8 euros, aunque conviene consultar la tarifa vigente. Durante el Corpus Christi, el centro se transforma con alfombras de flores y tierras volcánicas; es una celebración extraordinaria, pero también uno de los momentos con mayor afluencia.

3. Masca: un caserío entre barrancos

Masca ocupa una cresta del macizo de Teno rodeada de paredes rocosas. La carretera TF-436 ofrece panorámicas espectaculares, pero es estrecha, sinuosa y muy concurrida. Para una visita tranquila, la guagua puede resultar más cómoda que conducir y buscar aparcamiento.

Casas tradicionales de Masca rodeadas por las montañas y barrancos del macizo de Teno

El caserío puede conocerse sin realizar la exigente ruta del barranco. Pasear hasta los miradores y detenerse en sus pequeños establecimientos lleva entre una y dos horas. Si se desea recorrer el Camino del Barranco de Masca, es imprescindible reservar previamente y cumplir las normas de equipamiento y transporte establecidas en caminobarrancodemasca.com. No debe confundirse una visita al pueblo con el acceso al sendero regulado.

4. Vilaflor de Chasna: tradición en las medianías altas

Situado a unos 1.400 metros de altitud, Vilaflor es uno de los núcleos urbanos más altos de España y una buena parada en la ruta hacia el Teide desde el sur. Su centro gira alrededor de la iglesia de San Pedro Apóstol y el santuario del Santo Hermano Pedro.

El principal atractivo natural es el Paisaje Lunar, al que se llega mediante una caminata larga por pinares y terreno de montaña. No está junto al casco urbano: hay que reservar varias horas, llevar agua, protección solar y ropa para cambios bruscos de temperatura. En el pueblo se pueden probar vinos de altura, quesos, miel y platos de carne; un menú sencillo suele costar 15–25 euros.

5. Taganana: el corazón rural de Anaga

Taganana conserva bancales, casas dispersas y una de las iglesias históricas más importantes de Anaga: Nuestra Señora de las Nieves. Desde el pueblo se desciende hacia la costa de Roque de las Bodegas, Almáciga y Benijo, conocida por sus playas de arena negra y sus formaciones rocosas.

No conviene presentar Benijo o Almáciga como playas urbanas de Taganana: son núcleos y enclaves costeros próximos, conectados por una carretera de montaña. En la zona abundan los restaurantes de pescado, pulpo, queso asado y papas arrugadas. Es razonable calcular 20–35 euros por persona. Antes de bañarse hay que observar las banderas y el oleaje, especialmente en Benijo.

6. Icod de los Vinos: el Drago y el subsuelo volcánico

El casco histórico de Icod se organiza alrededor de la plaza de Andrés de Lorenzo Cáceres y la iglesia de San Marcos. Frente a este conjunto se levanta el Drago Milenario, al que se atribuyen aproximadamente 800 años. Puede contemplarse desde el mirador de la plaza o visitarse dentro del Parque del Drago.

Otro gran atractivo es la Cueva del Viento, un sistema volcánico de más de 17 kilómetros. La visita se realiza con guía, casco y reserva previa; no se trata de una cueva acondicionada con pasarelas turísticas convencionales. La información actualizada está disponible en cuevadelviento.net. Es recomendable reservar con antelación y llevar pantalón largo y calzado cerrado.

7. San Cristóbal de La Laguna: patrimonio y vida local

Aunque La Laguna es una ciudad, merece aparecer en cualquier ruta por los núcleos históricos de Tenerife. Su centro, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO, se recorre cómodamente a pie entre la catedral, la iglesia de la Concepción, la calle San Agustín y numerosos palacios de fachadas coloridas.

A diferencia de Masca o Taganana, La Laguna dispone de tranvía, comercios, museos y una amplia oferta de cafeterías. Es una buena opción para días nublados o para quien viaje sin coche. Un desayuno o merienda cuesta aproximadamente 4–8 euros, mientras que una comida completa suele situarse entre 15 y 30 euros.

8. Los Silos: tranquilidad entre Teno y el océano

Los Silos ofrece dos ambientes distintos. En el casco se encuentran la plaza de la Luz, el antiguo convento de San Sebastián y calles de arquitectura tradicional. En la costa aparecen charcos, paseos junto al mar y paisajes abiertos hacia los acantilados del noroeste.

Escultura con forma de esqueleto de cetáceo frente al océano en la costa de Los Silos

Es un destino menos concurrido que Garachico y funciona bien como base para explorar la Isla Baja y el Parque Rural de Teno. Quienes busquen ambiente histórico pueden combinarlo con Buenavista; quienes prefieran mar pueden continuar hacia las piscinas naturales y el sendero costero.

9. Candelaria: tradición religiosa frente al mar

Candelaria es el gran centro de peregrinación de Canarias. La Basílica de Nuestra Señora de Candelaria preside una plaza abierta al océano y constituye el punto natural para comenzar la visita.

Fachada de la Basílica de Nuestra Señora de Candelaria vista desde la plaza

En uno de los lados de la plaza se alinean las esculturas de los nueve menceyes, representantes de los antiguos reinos guanches de Tenerife.

Estatuas de los nueve menceyes guanches junto al mar en Candelaria

La ruta puede completarse con la cueva de Achbinico, la iglesia de Santa Ana y el paseo de San Blas. Candelaria está bien comunicada por la autopista TF-1 y por guagua, por lo que es una excursión sencilla desde Santa Cruz, Radazul o el sur.

10. El Médano: playa, mercado y deportes de viento

El Médano combina la vida de un pueblo costero con una de las mejores zonas de Tenerife para practicar windsurf y kitesurf. La plaza y el paseo marítimo concentran cafeterías, heladerías y restaurantes, mientras que las zonas más expuestas al viento atraen a deportistas durante todo el año.

Windsurfistas y kitesurfistas navegando frente a la playa de El Médano

El mercado local reúne puestos de artesanía y pequeños productores en fechas determinadas. Como los días y horarios pueden cambiar por eventos o temporada, es mejor consultar la agenda del Ayuntamiento de Granadilla de Abona antes de desplazarse.

Puestos de artesanía del mercado al aire libre de El Médano

Desde el pueblo se contempla la silueta de Montaña Roja. El recorrido por la reserva natural es muy expuesto al sol y al viento, de modo que conviene llevar agua y evitar las horas centrales del día.

Montaña Roja y la costa contempladas desde la playa de El Médano

Cómo organizar una ruta por los pueblos de Tenerife

  • Para patrimonio: combina La Laguna y La Orotava, o dedica un día a Garachico e Icod de los Vinos.
  • Para naturaleza: elige Masca y Los Silos en Teno, o Taganana y la costa de Anaga.
  • Para una salida desde el sur: Vilaflor y El Médano forman una combinación práctica, aunque pertenecen a paisajes muy diferentes.
  • Para una excursión corta: Candelaria se visita fácilmente en dos o tres horas y dispone de buenas conexiones.
  • Con coche: evita encadenar Masca y Taganana el mismo día; están en extremos opuestos y ambas carreteras requieren una conducción lenta.

Una forma diferente de conocer Tenerife

Los pueblos más bonitos de Tenerife muestran que la isla cambia por completo en pocos kilómetros. Garachico habla de volcanes e historia; La Orotava, de arquitectura señorial; Masca y Taganana, de adaptación a la montaña; y El Médano, de la relación cotidiana con el océano. Elegir dos localidades cercanas por jornada permite pasear sin prisas, comer en negocios locales y descubrir una Tenerife mucho más rica que la que se observa desde las zonas turísticas.

Isla de Tenerife: Informacion, Turismo, Vacaciones

Tenerife, la joya de las Islas Canarias, ofrece playas paradisíacas, el imponente Teide y una mezcla única de naturaleza, cultura y diversión todo el año.